martes, 30 de septiembre de 2008

La Brujería en la Edad Media








Brujería: conjunto de creencias, conocimientos prácticos y actividades atribuidos a ciertas personas llamadas brujas ( existen también la forma masculina, aunque en menor frecuencia) dotadas de ciertas habilidades mágicas que se emplean con la finalidad de causar daño.


La creencia en la brujería es común desde la más remota antigüedad, y las interpretaciones del fenómeno varían significativamente de una cultura a otra. En el occidente cristiano, la brujería se ha relacionado con la creencia en el diablo y ha dado lugar a lo largo del tiempo, principalmente en la Edad Media y Moderna, en su persecución y la celebración de numerosos procesos y ejecuciones de brujas, conociéndose el proceso como “caza de brujas”.
Durante la Edad Media, en Europa, las brujas eran denominadas maléficas, término proveniente del latín, aunque también se les designó con nombres como bruxas y meigas (en Galicia), sorguiña en euskera), etc.
El fenómeno de la brujería durante la Edad Media tuvo mucho que ver con el Cristianismo. Hay que señalar que si bien la actitud del Cristianismo con respecto de algunas prácticas mágicas, tales como la Astrología y la Alquimia, fue en ciertos momentos ambigua; la condena de la brujería fue explícita e inequívoca desde los comienzos de la religión cristiana. Durante la primera mitad de la Edad Media, la actitud eclesiástica ante este fenómeno no fue demasiado beligerante, sin embargo, en la Alta Edad Media se endureció la persecución hacia la brujería con la aplicación del derecho romano y la voluntad de erradicar todas aquellas prácticas relacionadas con el paganismo. La Iglesia comenzó a perseguir las herejías Cátara ( movimiento religioso-cultural de carácter gnóstico que se propagó por Europa Occidental desde mediados del s.X al XIII) y Valdense ( surgido en el s. XII, actualmente considerada evangelista o protestante, al que se unió en el s. XVI). Ambas concedían una gran importancia al demonio, y para estas comunidades cristianas él estaba personalizado en la Iglesia Romana papal, debido a sus grandes abusos. Los cátaros se referían a ella como “la prostituta”. para combatir estas herejías y la influencia en el pueblo, fue creada la Inquisición pontificia en el s. XIII. En el siglo siguiente comienzan a aparecer en los procesos por brujería las acusaciones de pacto con el Diablo, el primer elemento determinante en el concepto moderno de brujería.
A finales de la Edad Media empezó a configurarse una nueva imagen de la bruja, que tiene su principal origen en la asociación de la brujería con el culto al Diablo ( demoniolatría) y, por lo tanto, con la idolatría ( adoración a dioses falsos) y la herejía ( desviación de la ortodoxia). El primer proceso documentado por brujería tuvo lugar en Kilkenny, Irlanda en 1324-1325.
Se dieron variantes regionales en los procesos iniciados por brujería, pero se pueden mencionar características básicas, reiteradas tanto en las actas de los juicios como en la abundante literatura culta sobre el tema que se escribió en Europa en los s. XV; XVI y XVII. Las principales características atribuidas a la bruja de la Edad Media eran: el vuelo en palos, animales, demonios o con ayuda de ungüentos; encuentros nocturnos con el Diablo y otras brujas en el aquelarre (término procedente del euskera; reuniones en el campo, en zonas boscosas en las que participaba algún macho cabrío); pactos con el Diablo ( se atribuía a los acusados de brujería pactos firmados con marcas en el cuerpo); sexo con demonios y magia negra ( prácticas con fines maléficos tales como hacer morir o enfermar a otras personas o al ganado, o desencadenar fenómenos meteorológicos que arruinaban las cosechas)
Antecedentes de la brujería ya se conocieron en las antiguas Grecia y Roma. Por entonces estaba extendida la creencia en la magia; sin embargo, se distinguía entre distintos tipos de magia según su intención. La magia benéfica que solía realizarse públicamente por funcionarios estatales como los augures romanos; y la mala magia, de fines maléficos, practicada por hechiceras o maléficas de las que se creía que tenían capacidad para transformarse en animales, volar de noche, y que practicaban la magia tanto en provecho propio como por encargo de terceras personas; se dedicaban preferentemente a la magia erótica, aunque también eran capaces de provocara enfermedades y tempestades
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En la Edad Media el proceso de brujería tuvo que ver con incuestionables métodos de actuación de la Iglesia; se creó un temor-escarmiento en todos aquellos seres, principalmente mujeres que, de una forma u otra eran acusadas de tener una actitud poco ortodoxa y convencional. Normalmente se acusaba a personas de clase social baja y marginada, de medio rural y con poca capacidad y apoyo para argumental su defensa. La Inquisición se impuso tratando de ejemplarizar conductas no adecuadas y su consiguiente castigo, en la mayoría de los casos la quema en la hoguera o la horca; pero, al tiempo, y en aplicación de sus leyes, se afirmaba y mantenía que el no creer en la existencia de las brujas era un delito equivalente a la herejía.
Mª Esther Gómez Manjón 3º E.S.O

3 comentarios:

Esther dijo...

q bonitooooooooooooooooooo

Auxi dijo...

hola que tal estar ma buroooo mazo en clase bueno te dejo mi comentario adioss

Esther dijo...

en clase de sociales